
El origen de la etnia es
incierto y confuso, pues los estudios arqueológicos demuestran que el litoral,
tanto colombiano como ecuatoriano, estaba habitado por la cultura Tumaco. A la
llegada de los españoles en 1525, las crónicas dan cuenta de grupos indígenas
seminómadas con un grado de desarrollo muy bajo en relación a las otras etnias
halladas en la región andina.
Durante la colonia, los grupos de la región, denominados
genéricamente como “Barbacoas“, fueron agrupados en “pueblos de indios“, de
acuerdo al modelo hispánico de poblamiento. La presión colonizadora de la
región aumentó significativamente al convertirse esta zona en uno de los
principales yacimientos auríferos y centros portuarios -en el caso de
Barbacoas-, situación que obligó a los indígenas a desplazarse fuera de su
territorio tradicional.
Su localización en uno de los ejes de comunicación entre
el litoral y la meseta andina, ha influido significativamente en la
conformación de su territorio, el cual se ha visto afectado por los auges
mineros, las guerras civiles, los procesos de colonización ganadera, maderera y
de cultivos ilícitos, además de las grandes obras de infraestructura como la
carretera hacia el mar. A partir de los años sesenta, cuando se intensificó la
llegada de colonos, mineros y extractores de aceites de palma, muchos indígenas
tuvieron que reiniciar los procesos migratorios.
La mayor concentración indígena se encuentra en el
municipio de Ricaurte, debido en parte a las condiciones climáticas que
permiten una mayor actividad agrícola. Estos mismos factores han favorecido la
colonización de estas tierras y otras áreas en detrimento de los asentamientos
indígenas, principalmente en las zonas cercanas a la carretera y centros de
mercadeo, como es el caso de Talambí, Numbí, Puente Piedra, Pialapí, San Pablo,
Cuayquer Viejo, Vegas y El Diviso.
Sobre la cultura AWÁ
La dinámica cultural en el pueblo Awá es primordialmente
promovida por los mayores (hombres y mujeres) en su condición de custodios del
conocimiento tradicional heredado y a su vez los puentes para la conexión
espiritual de la comunidad. Su papel lo cumplen en forma de sabios, médicos
tradicionales y guías espirituales.
Los Awa tienen una gran influencia de los pueblos campesinos que habitan la región, la que afecta especialmente a las nuevas generaciones. Aspectos tradicionales, como el vestido, han ido desapareciendo con el correr de los tiempos. En la mayoría de asentamientos se conservan prácticas como la cestería, cuya elaboración sigue siendo a mano. En las regiones más pobres y apartadas todavía se fabrican utensilios en barro y madera, pero es muy común que ya no usen objetos de índole ancestral, pues han sido remplazados por objetos occidentales como encendedores, vasijas plásticas, termos, molinos, etc. Dentro de su cosmovisión el mundo está poblado de seres sobrenaturales. La magia cumple un papel importante al igual que la práctica de los rituales católicos.
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